Musicoterapia en Cuidados Paliativos: Universidad de Teruel

Esta mañana estoy con las emociones a flor de piel. Mientras preparo mi intervención en musicoterapia en cuidados paliativos perinatales y pediátricos dentro del Curso de Musicoterapia en Cuidados Paliativos la Universidad de Verano de Teruel.

 

 

Revivir desde fuera momentos inolvidables que hemos pasado juntos niños, padres y yo en las sesiones de musicoterapia a través de los videos que voy a compartir con todos los asistentes al curso, hacen que sea consciente de lo que hacemos juntos gracias a la Fundación Porque Viven.

Y sí, os parecerá raro que lo diga, pero a veces no soy del todo consciente. Eso forma parte de mi personalidad, y creo que me ayuda a que nunca se me suba nada a la cabeza, a ser exigente conmigo cada día, en cada sesión…me ayuda a mejorar. A dar lo mejor de mi.

Estoy emocionada, sí.  He comenzado con la parte de Musicoterapia en Paliativos Perinatales, y mis mejillas se humedecen. Cierro los ojos, y vuelvo a esos instantes donde una madre mira a su bebé y le canta. Yo, en un magnífico segundo -o tercer, cuarto o quinto- plano acompaño el instante. Sin robar un instante de su protagonismo. Porque son ellas quienes son ellas quienes construyen su mundo a base de sonido, de miradas, de FC, de ese algo que no se puede explicar: de amor.

Solo espero no estar a la altura y poder transmitir al mundo lo que significa el final de la vida, en su inicio.

Musicoterapia en Cuidados Paliativos Perinatales y  Pediátricos

 

 

 

Anuncios

Un espacio en El Recreo para la Musicoterapia

Que te inviten a participar en un espacio televisivo como es El Recreo que conduce Alonso Caparrós, es una maravilla. Más si es para poder contar el Proyecto de Musicoterapia en Cuidados Paliativos Pediátricos con la Fundación Porque Viven.

Explicar en tan pocos minutos cuál es la labora de la Fundación, así como poner luz a lo que son los Cuidados Paliativos Pediátricos sabiendo que son VIDA fue una tarea ardua. Sobre todo para aquellos que me conocen y saben lo muuucho que me apasiona este tema y lo muuuucho que me enrollo con él. Así que sí! Todo un reto!

Como dice Alonso, será el comienzo de una serie de encuentros. Que seguramente tendrán que esperar por el nacimiento de M. Pero como la vida me ha enseñado en este último mes: lo que tiene que ser, será. Y todo acaba fluyendo para que así sea. Así que… a esperar!

Me emociona mucho el hecho de que mientras hablábamos sobre Musicoterapia, Vida, Sonido… se puede ver el video que realizamos para la Jornada Benéfica “Música que Cuida” en la Escuela Municipal de Música de Collado Mediano, donde muchas personas colaboraron para conseguir financiación para el proyecto. Han sido unas semanas llenas de nervios, de emociones creando la Jornada (que aunque parezca fácil, no lo es!). Pero sobre todo, de darte cuenta de la cantidad de personas maravillosas que una tiene a su alrededor y de cómo han colaborado en que se siga haciendo posible un sueño: seguir llevando la Musicoterapia a las casas de los niños en Cuidados Paliativos Pediátricos.

Desde aquí dar las gracias  -una y mil veces- a todos los que formaron parte en “Música que Cuida”: Raquel Machín (coordinadora de la Escuela Municipal de Música de Collado Mediano), a Araceli Lavado (Profesora de Canto de la Escuela), Eliana Mármol (Profesora de Música con Bebés de la Escuela), Patricia González (Taller de Cuenta Cuentos con Música), Elvira García Tobarra e Isabel Quintero (Taller de Masaje con Bebés), Coralie Pearson (Círculo de Percusión), a los grandes músicos que inundaron la Escuela de Música Irlandesa (Balfour, Íker, Jose Luis, Robin, Eugene, Alfonso, Héctor, Gaby y a los que se unieron en la session), a todos las personas famosas que han cedido su imagen para animar a colaborar con nosotros, a las voluntarias de Akafi, al Ayuntamiento de Collado Mediano que nos cedió el espacio, a Villalba Musical, a Instaladora 7 Picos, a las Editoriales Mr. Garamond y AFEBAC, al periódico Sierra Madrileña, al pintor Ángel Sánchez por regalarnos uno de sus cuadros para que lo subastáramos y a todos los que pujaron por él, especialmente a Manuel García Dopico y Beatriz Jiménez Cobos que fueron los que finalmente se lo adjudicaron, a la empresa de animación JAUJARANA, y en especial a todas las familias que acudieron.

[Y gracias a mi pequeño M. que me ha acompañado en todo este tiempo]

 

Lo que me mueve: historias musicales de un coche.

Si alguien pudiera contar cómo nuestros sueños -literalmente hablando- se hacen realidad, por extraño que parezca, sería mi coche. Desde que hace ya varios años me sacara el carnet de conducir y me dejaran en “usufructo” un coche de casi quince años y 401.635 kilómetros de vida y al que tan sólo le falla la “tos” (alias la calefacción que sale a ratos), su logotipo frontal (porque algún desalmado decidió que quería rallársela) y una  rallada en la puerta del copiloto (ya que en la UCM otro desalmado pensó que era lo propio pasar la llave por mi puerta en señal de ¿?).

En el coche

Con el violoncello en la parte trasera

Quitando estas “heridas”, todos los días, cuando estoy llenando el maletero no sólo de maletas con instrumentos -sino de ilusiones, de vida, de cariño- le hablo. Sí, sí. Como lo oís. “Venga no me dejes por ahí tirada, que tenemos que llegar a…”  ¡Claro que sí, un poco de ánimo a esta edad no viene mal! Me subo, introduzco la llave, dejo que se apaguen todos los chivatos correspondientes, engancho el cinturón de seguridad, conecto el Ipod (porque mi chico es de “cinta” y tengo un artilugio que hace de cassette conectado al Ipod para que éste suene) y dependiendo del estado de ánimo o de los kilómetros que me toquen hacer suena una música u otra. Hay días que sólo está presente la radio (gran compañera sin duda).

En estos últimos dos años se ha convertido en un fiel compañero de sesiones de Musicoterapia. Sí, sí. Como lo oís.  Nos acompaña de manera segura a las rutas que realizamos dentro de la Fundación Porque Viven y el Proyecto de Musicoterapia en Cuidados Paliativos Pediátricos todos los viernes. A las 9am salimos de casa, pasamos por Moncloa, Princesa y Plaza de España para cruzar la Gran Vía por la Calle Silva y acabar en Fuencarral donde nos espera Mary con su guitarra y otra maleta de instrumentos. El violoncello -atado con el cinturón de seguridad, como no- en el asiento de atrás, espera paciente a que la guitarra se le suba encima. Los intermitentes encendidos indican a los coches que esperan que necesitamos unos minutos para acoplarnos perfectamente en el coche, darnos los buenos días, unos besos y comenzar nuestro viaje.

En ese instante sí que se baja la música, o la radio. Mary y yo comenzamos con un soniquete que hace ya tiempo que nos acompaña (sobre todo los días desapacibles de lluvia, tráfico intenso y gente al volante algo “estresada”) que dice:

Es nuestro sueñooooo
(do4 – la3 – sib3 – do4 – faaaaa4)

A pesar de los días de lluvia...

A pesar de los días de lluvia…

Media hora es lo que tardamos, más o menos, en llegar a la primera casa. Aparcar cerca, sacar todos los instrumentos y riiiinnng, entrar en el sonido, en la música...  Allí nos espera paciente a que volvamos con una gran sonrisa al acabar las sesiones. Volvemos a llenar el maletero, violoncello y guitarra en el asiento trasero y ¡voiláotra media hora de desplazamiento hasta la siguiente casa. En ese tiempo valoramos la sesión, anotamos cosas importantes y hablamos de nuestras cosas también, mientras yo tengo cuatro ojos (y es verídico porque lo que no veo yo, lo hace Mary) en la carretera. Más si es un día de lluvia.

Aparcar, sacar instrumentos…. y volver después de una hora de sesión para ir a la última casa de ese día. Y es aquí donde nuestro fiel compañero nos escucha en silencio. Algo ha ocurrido que nos ha dejado más calladas de lo normal. Mary se apoya en la ventanilla, la música ya no suena. Yo, simplemente, conduzco.

Aparcamos lejos esta vez, no había sitio en la puerta. Así que nos toca caminar cargadas como percheros: guitarra o cello a la espalda, maleta en una mano, bolso en la otra. Riiiinnnnnggggg Somos Carla y Mary,  se abre la puerta y comenzamos a sonar. 

Cuando acabamos la última sesión, nuestra energía ya es mucho menor de la que comenzamos. Son las 2pm y la entrada a Madrid es complicada a esta hora, así que con calma sabemos que dejaré a Mary sobre las 3pm en casa y yo aún tardaré media hora más en llegar a la mía.  Silencio. Palabras. Silencio. Un coche que se nos atraviesa en medio de Alcalá, la pita suena. Un  ¡Pero bueno!  nos hace saltar casi del asiento. Allí sigue él. Llevándonos de vuelta a casa, seguras.

Él no solo nos mueve, en el sentido literal de la palabra. Semana tras semana es nuestro fiel compañero, el que tiene ganas de que vuelva a ser viernes, de nuevo. Comenzar otra ruta. Una de las que ya se sabe de memoria. Es nuestro confidente de risas, de música, de secretos, de lágrimas, de ilusiones, de decepciones y de sueños…

Volviendo a casa

Volviendo a casa

Si pudiera hablar…

Comida Solidaria a favor de la Fundación Porque Viven

La Fundación Porque Viven ayuda a muchísimos niños con enfermedades incurables y a sus familias sobre todo a tener un bienestar y calidad de vida. Nosotras somos sus musicoterapeutas desde hace ya casi tres años, pero hay muchos más proyectos que se llevan a cabo y que son indispensables para los niños y sus familias.

Así que si estás en Madrid, si quieres disfrutar de buena compañía y sobre todo apoyar a esta Fundación…

¡¡¡ TE ESPERAMOS !!!!

Comida Solidaria

Si queréis saber cual es el menú que disfrutaremos en familia….

Sigue leyendo