AUTOCUIDADOS DE UNA INVESTIGADORA Y MUSICOTERAPEUTA PEDIÁTRICA

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Se me da muy bien cuidar de los demás, musical y personalmente… pero uno de mis defectos -porque los tengo, y muchos- es que siempre me dejo para el final.

En estos tres últimos años he estado centrada en el comienzo de mi carrera como investigadora, por lo que he dedicado muchos esfuerzos, horas robadas al reloj y poco descanso al que era mi sueño: investigar en musicoterapia y prematuridad. Eso, me ha conllevado un desgaste del que aún me estoy recuperando (sobre todo físicamente). En diciembre, durante un viaje a Madrid, mi espalda hizo crack (literalmente) y me quedé en el sitio sin poder moverme… cuando por fin fui capaz de ponerme medianamente erguida cogí fuerzas para ir a urgencias a que me miraran. De allí, pinchazo incluido, puse rumbo a Zaragoza en coche porque en mi cabeza estaba el “llegar” porque al día siguiente tenía sesiones de musicoterapia… ¡ilusa de mí! Lo que yo pensaba que había sido un “lumbaguito” sin importancia fue cobrando cada día que pasaba un mayor nivel, con dolor neuropático insoportable de serie. Han sido dos meses en los que he experimentado muchísimo dolor, sin poder caminar, moverme con normalidad, con el cuerpo encogido… Pero también con dolor emocional. Ese, es casi peor.

Llamadme trascendental -por mi forma de ser y mi dedicación al inicio y final de la vida-, pero con el paso de los días le he ido dando un giro a esta experiencia para sacar algo de ella: aprendizaje.

Me he dado cuenta de que me cuesta pedir ayuda. He tenido la falsa creencia de que puedo con “todo”… y no es así. La gente que te quiere, sale en tu ayuda en cuanto das un silbidito, pero hay que darlo. Sino…no se enteran. Esa es responsabilidad mía.

Por otro lado, y aunque parezca obvio,  no puedo cuidar sin cuidarme. Porque no soy una supernada y necesito mis espacios de relax, calma y “regeneración”. Soy perfectamente prescindible para todos (y lo digo desde el cariño), menos para mí. Así que estoy viendo mis limitaciones o como diría mi amiga Fátima, siendo realista con las horas del día y lo que puedo/quiero hacer. Robarle más horas a las 24 que tiene el día no es ni sano ni recomendable, además de que la trampa al final te pilla. 😉

Y… ¿ahora qué? Porque eso del “darse cuenta” está bien, pero ponerlo en práctica es más complicado de lo que parece.

Pues ahora mido más el peso de los instrumentos que cojo (sí, a veces voy como una verdadera sherpa) ya que mi espalda no está bien (el tema diagnóstico, para otra vez). Pero además ahora voy a nadar para mejorar mi cuerpo en el agua y al spá-sauna para masajearlo, además de al fisio/osteópata. Conduzco menos (porque es cuando más me molesta) y además estoy haciendo “higiene” postural, que es muy importante. Sobre todo por la cantidad de horas que me tengo que volver a pasar sentada en mi despacho mientras escribo artículos, abstract, etc.

Y tatuándome en el interior que no soy una superwoman, que puedo permitirme estar un día, dos (o los que necesite) descansando, que mis momentos de tranquilidad son muy necesarios. Y sobre todo, habiendo aprendido que primero te tienes que cuidar tú para poder cuidar a los demás.

Nuestro mayor miedo…

Desde hace unas semanas no he podido sentarme frente al ordenador y abrir la página de wordpress para conectarme con mi ventana al mundo que es este blog. Y eso se debe, básicamente, a la falta de tiempo en la que estoy sumergida. Todo -todo- lo estoy empleando en mi trabajo de investigación y en trabajar en musicoterapia, música con bebés y con mi violoncello en la Escuela. Y en los ratitos que me sobran, me despejo dando un paseo por el parque con Pichí.

No me quejo, me gusta demasiado mi vida como para ello. Y sí, digo mi vida y no mi trabajo, porque mi trabajo es mi forma de vida. La Música, la Musicoterapia, se han fusionado de tal manera en mi ser que son los cristales de las gafas con las que veo el mundo. Y eso, me encanta.

Esta semana, además, se ha sumado que he estado algo pachucha, por lo que he tenido que pisar el freno y descansar. Hoy, viernes, es el día en el que Espacio Musicoterapia hace la ruta de Musicoterapia en Cuidados Paliativos Pediátricos, donde SIEMPRE nos seguimos sorprendiendo, disfrutando, amando, compartiendo, sonando… Y hoy, de nuevo ha sido un día demasiado especial como para  olvidarlo.  Porque además de compartir grandes sonrisas con nuestra pelirroja preferida y su madre, nos hemos vuelto a mirar. Como sólo ella sabe hacerlo. Y a no tener nada que decir, porque no nos hace falta.

Me he enamorado de una maravillosa bebita, pero esa es una historia demasiado personal como para ser contada. Y quedará para nosotras, con nuestro contacto, nuestro olor y nuestras voces.

Y por la tarde, como por arte de magia, mi amigo -y musicoterapeuta- Joan Fontbernat me ha escrito y me ha regalado -como sólo sabe hacer él- unas palabras preciosas, que han puesto la guinda a lo que han sido estas semanas de crecimiento personal y profesional. Las casualidades de la vida hacen que escuche hoy justamente estas palabras, y que se queden resonando en mí.  Sigamos entonces nuestro camino, sin darle más importancia de la que tienen a las cosas que no nos aportan nada. Sabiendo apartar del camino que dibujamos la hierba que crece sin control y que lo único que intenta es que dejemos de ser conscientes de los pasos que damos.

Brillemos.

Nuestro mayor miedo no es que no encajemos. Nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo. No hay nada inteligente en encogerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor

Todos deberíamos brillar como hacen los niños. No es cosa de unos pocos, sino de todos. Y al dejar brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.

 

Y seguir soñando [trabajando]

Alguna vez he comentado por aquí que hay momentos en los que a una le flaquean las piernas, por qué no admitirlo. No somos de hierro. Ni siquiera somos tan “fuertes” como en algunas ocasiones nos creemos. Pero en cambio es ahí, en esos momentos de debilidad -me atrevería a llamarlos así-, donde florece una fuerza interior que no se sabe muy bien de dónde emana.  Y nos ponemos de pie, de nuevo. Más erguidos si cabe, y alcanzamos esas nubes que acompañan nuestros sueños.

Ese frescor que solo producen las nubes de los soñadores, es el que nos despeja. El que nos devuelve a una realidad envuelta en esas nubes de algodón, que en ocasiones se vuelven de colores. Y respiramos. Confiados en que esas nubes nos aguantarán un poco más. Porque solamente si seguimos soñando [trabajando], nuestros sueños se harán realidad.

Y casi llega agosto. Y cada día que pasa, es un día aprovechado.

Para soñar, si cabe, un poco más.

Sigamos entonces trabajando por nuestros sueños.

Summer

vacas

Y llegó Julio… y aún estuvo más “completito” que cualquier mes del año. Del 8 al 13 de julio estuve realizando el intensivo de Musica in Culla (Música en Cuna) dentro de la formación que he hecho en esta metodología. Y fue intenso, sí. ¡Mucho!  Pero muy muy interesante y aprovechado. Así que el verano, que tardó en traernos las buenas (y altas) temperaturas, no comenzó para mí hasta la semana pasada que me tomé una semana de vacaciones aprovechando que venía mi hermana y su novio a Madrid. Me he regalado (porque de veras que ha sido un regalazo) una semana de piscineo continuo, salidas a Ávila y a Segovia, no leer nada que tuviera que ver con trabajo (pasión) sino abrir un libro de Almudena Grandes que tenía hace tiempo y que no encontraba momento de empezar. Cremita protectora, Tintos de Verano por doquier y buena -buenísima- compañía…

piscina

Pero como todo en esta vida tiene un inicio y un final…mis vacaciones también tendrán su fin. Pero creo que las voy a alargar un poco más, porque pensaba ponerme ya este lunes en mi rutina de trabajo de máster, música (cello y guitarra) y lecturas… pero sabéis qué?  Que como este próximo fin de semana marcho a la Rioja a una despedida de soltera muy especial, que me reuniré con viejos y buenos amigos de mi época en Oviedo y que creo que este año he trabajado muuucho, me voy a regalar la última semana de julio de vacaciones. ¡¡2 semanas!!   ¿Quién da más?  Ya llegará agosto -pronto- y me sumergiré en mis rutinas… pero por ahora ¡¡¡Al agua patos!!!

[Nos vemos en agosto]

Método de Fertilidad Shantivir: el inicio de la vida.

El pasado domingo 9 estuve en la Fnac de Callao, disfrutando de la presentación de un libro muy muy esperado de una grandísima profesional: Virginia Ruipérez, que para aquellos que no la conozcáis, comprende la Salud desde la perspectiva de la Medicina Naturista Clásica, la forma más lógica y coherente de estudio de nuestra Naturaleza. Dirige en Madrid una consulta de Medicina Naturista especializada en fertilidad, gestación, nacimiento, crianza y salud de la mujer. La conocí hace meses, y yo también he ido a su consulta.Y no sabéis lo que ayuda. Pero  sobre todo, es un auténtico ángel.

Virginia Ruipérez

Y allí llegué yo, un ratito antes de que empezara para sentarme y respirar tranquilamente el ambiente que rodeaba la presentación. Debo decir que me emocioné escuchándola hablar, con tanta pasión, con tanta sabiduría, con tanto mimo sobre el inicio de la vida: la fertilidad, la concepción.

Marcapáginas

Me emocioné pensando en mi misma como mujer, como creadora de vida… me emocioné al cerrar los ojos y revivir todas y cada una de las mujeres-madres con las que me he cruzado en mi vida profesional. Porque todas y cada una de ellas, eran especiales.  Y porque a nosotras, como musicoterapeutas, nos confían lo más importante de sus vidas: sus hijos. Y eso, tan tan increíble… que por ello me entristece cuando veo personas no formadas realizando un trabajo en el que se juega mucho más que sonido.

Presentación

Fue una presentación preciosa ¡preciosa!

Así que cuando acabó, bajé a comprarme el libro y esperé pacientemente mi turno para llevármelo firmado… Esa misma noche comencé a disfrutarlo, disfrutándome a mi también, porque si hay algo que estoy saboreando mucho de su lectura -fresca, cercana y sincera- es el sentirme acompañada, contenida en este camino de ser mujer.

Leyendo

(Y si os soy sincera…no puedo dejar de leerlo!!)

Life is beautiful…

Y es como si escuchara la voz de Cris al otro lado de teléfono hace meses diciéndome “Carla… que este 2013 la vida te estará guardando regalos”. Y ahora más que nunca, me encantaría estar sentadas en el “bar” de nuestra residencia de Barcelona con un “mocaccino” hablando de nuestros sueños, de nuestras ilusiones.. de “cuando seamos mayores” ¡ jajaja!… Y míranos, ahora casi lo somos y seguimos tomándonos esos cafés… pero esta vez en la distancia (ella en Tarragona y yo en Madrid), pero es como si la sintiera aquí a mi lado.

Puede ser que la vida nos ofrezca regalos, que trastoquen nuestra vida… que la pongan patas arriba!  Y que nosotros con nuestras decisiones, tomemos el camino que nos tenía preparado o por miedo, nos inmovilicemos y seamos capaces de dejar de vivir lo que sentimos en nuestro interior que queremos hacer.. ¿Cómo saber que no erramos?

A mi mente siempre me vienen las palabras de mi abuela (¡cuánto la extraño y qué importante es/fue en mi vida!) diciéndome que nunca tuviera miedo a hacer nada porque yo siempre acababa buscándome la vidilla allí donde fuera.

Life is beautiful…

Estos días he conocido, bueno, mejor dicho, me han presentado músicas preciosas que hacen que todo mi interior se estremezca. Músicas que remueven, músicas que emocionan, músicas que hacen volar, que hacen soñar…

Y eso haré esta tarde… me he prometido a mi misma aparcar mis obligaciones y regalarme una tarde en el Parque del Oeste, con un fular para poder tumbarme en la hierba,  un libro, un cuaderno de sueños, un bolígrafo, mi Ipod con música y Pichí… desconectando de todo, y de nada.

(Feliz martes)