Música y Vida: 17 de noviembre, Día Mundial del Prematuro

Este lunes 15 de noviembre a las 11.30am en el espacio semanal de «Música y Vida» de Despierta Aragón con Paco Doblas y Ainhara Güerri vamos a hacer nuestra especial conmemoración del Día Mundial del Prematuro que se celebra el miércoles 17 de noviembre.

Para ello vamos a centrarnos en los beneficios que tiene la musicoterapia para los bebés prematuros y sus familias, así como la evidencia científica con la que contamos, y sobre todo… las experiencias que hemos vivido en las UCIs de Aragón y de La Rioja.


Estará con nosotros alguien muy especial, Azahara, mamá de V una niña prematura a quien acompañé hace ya cuatro años en la UCI Neonatal durante el inicio de su vida. Cómo fue la experiencia desde primera mano, qué es tener un parto prematuro, y cómo se vive la maternidad-paternidad en una unidad de cuidados intensivos neonatales.

Escúchanos en directo en el 94.9 FM (en Zaragoza) de Aragón Radio o en https://www.cartv.es/aragonradio/directo

El amor por los demás: el vínculo en musicoterapia

Hace doce años comencé mi carrera profesional como musicoterapeuta. Por aquel entonces estaba ávida de conocimiento. Me interesaban todos y cada uno de los ámbitos de intervención de esta disciplina (preventiva, educativa, social, sanitaria) y recuerdo que mi energía -tan potente- me hacía no sentir cansancio aunque apurara las horas del reloj.

Una de las cosas que me hicieron estudiar musicoterapia fue justamente porque aúna mis dos pasiones: el amor por la música y el amor por las personas. Y eso, no ha cambiado. Sino que ha crecido.

El jueves pasado en el momento final de la sesión con A -un niño al que conocí al poco de nacer y al que acompaño desde entonces- Eloisa, su mamá, me dijo:

– Carla ¿sujetas a A un momento mientras me pongo la mochila?
– Por supuesto -respondí.

Y en ese momento, se apoyó en mi hombro y me abrazó. Y en ese abrazo nos comunicamos de una manera totalmente natural lo que sentimos el uno por el otro: respeto, cariño, confianza, seguridad y un amor profundo.

No encuentro realmente las palabras exactas que puedan describir cómo me conecto con cada uno de ellos, porque creo que no las hay. Creo que solo se entiende si eres capaz de mirar más allá de una «carcasa», de crear un lazo rojo que nos une de por vida, si al tocarle dejar que todo fluya y si lo vives con todo tu ser. El vínculo terapéutico.. tan necesario para avanzar en el proceso de intervención, ya que significa confianza plena en el otro. De ahí que siempre remarque en las conferencias, sesiones clínicas o conversaciones profesionales la importancia del respeto máximo hacia el paciente.

Cuando A. coge uno de los dedos de mi mano, o cuando interactúa con su madre a través de nuestro lenguaje que es la música, hay algo que hace ‘clic’ en nuestro interior. Ellos -y solo ellos- son quienes -sin saberlo- me han regalado una mejor versión de mí. Para que aprenda mucho y pueda llevarlo -como si fuera una tubería- a otros niños.

Por eso siempre suenan conmigo aunque ya no estén, y los siento siempre cerca. Estos días pensaba:

¿cómo me enseñó A a acercarme a alguien que no mira como yo pero que ve el mundo a través de todos los radares de su cuerpo?

¿cómo aprendí de él que el silencio es maravilloso y que a veces solo necesitamos la presencia y no el sonido?

¿cómo fuimos progresivamente utilizando los panderos para descubrir las ‘barreras’ de movimiento y así ir poco a poco mejorando la apertura de brazos, o el movimiento de los dedos?

¿cómo me mostró A a su propia mamá para que yo aprendiera a acercarme a otras familias?

Gracias Eloísa por captar este instante que permanecerá siempre en mí.
Y dejarme mostrarlo al mundo.

MUSICOTERAPIA Y EL FINAL DE LA VIDA EN FORMA DE DOCUMENTAL

Quien veis apoyado mirando el horizonte se llama Arturo Méndiz y es productor y director de cine. Quien me llamó un día, tras buscarme e informarse sobre mí, y con quien conecté de una manera maravillosa desde el primer momento en que nos vimos [aunque fuera de manera virtual]. Desde ese día hemos trabajado mano a mano para hacerlo realidad…de la mano de Mauro Colombo -director de cine con una forma de ver el mundo y estar en él muy especial- al que veis con esa sonrisa que lo ilumina todo y quien será el encargado de mirar con su cámara a esta chica que os escribe.

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De compartir mi mundo, la forma de sentir la vida, la música que suena mientras miro a los ojos a niños que son mucho más que eso, familias a las que acompaño, momentos íntimos que compartimos.

Aún recuerdo su voz grave diciéndome “¿por qué los niños?”, y como yo mirándole a los ojos [mientras intentaba traspasar la pantalla] le contesté : “porque los niños también se mueren. No algo exclusivo de los adultos. Y hay que honrarlos”.

Sé que cuando hablo de mi labor de vida, hay gente que mira hacia otro lado o me dicen que no les cuente nada, que qué duro lo que hago… y en cambio siempre les abro los ojos ante el valor que tiene el estar a su lado, con música, silencio, juegos, lágrimas… la vida. Que soy yo la que siente la profunda suerte de conocerlos, de que formen parte de mi vida y yo de la suya. Y que sí, que me da un zarpazo en el corazón cuando se van, pero que -como dice la Dra. Sylvia Beldaes el “peaje” que pagamos por ser parte de sus vidas.

Que los llevo a todos en un lugar especial de mi interior. Y que a veces se me caen las estrellas de los ojos cuando les recuerdo, o cuando sus familias me escriben tiempo después. Pero no dudéis que son de amor.

Gracias -siempre- Arturo y Mauro por haberos cruzado en mi camino.

Nos vemos esta semana por Zaragoza para vivir, emocionarnos, mirar -con el corazón- y rodar!

Fallecer con musicoterapia: acompañamiento en la adecuación de medidas de soporte vital en la UCIP.

En el IV Congreso de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos Pediátricos habrá un espacio donde compartiremos el trabajo que realizamos desde el programa de musicoterapia en cuidados paliativos pediátricos de Fundación Porque Viven en colaboración con el Servicio Aragonés de Salud del Gobierno de Aragón.

Presentamos tres trabajos:

  • Musicoterapia en tiempos de SARS-CoV-2: acompañamiento en cuidados paliativos pediátricos de lo vivencias a lo virtual.

  • Musicoterapia en la adecuación de medidas de soporte vital en la UCIN en tiempos de SARS-CoV-2.

  • Fallecer con musicoterapia: acompañamiento en la adecuación de medidas de soporte vital en la UCIP.

Este es el fruto de un trabajo de equipo. De un equipo con muchas ramas, que colaboran por el bien de los pacientes y sus familias. Un trabajo de consensuar miradas clínicas y familiares. Un trabajo de acompañamiento de muchos profesionales. Como autoras aparecemos seis, pero no dudéis que detrás de este texto que veis en la imagen -que fue uno de los momentos de mayor aprendizaje de mi vida personal y profesional- muchos más: desde las direcciones y subdirecciones del Salud y el hospital, pasando por los profesionales sanitarios, personas anónimas e instituciones públicas y privadas que apoyan y financian el proyecto, para llegar a los verdaderos protagonistas: los pacientes y sus familias, que nos permiten acompañarlos en los momentos más duros de sus vidas.


Es por ellos por quienes seguiremos trabajando duro para mejorar y dar lo mejor de nosotras mismas.

Desde aquí, pero también sonarán sus nombres en el Congreso:
Gracias al Dr. Juan Pablo García Iñiguez por abrir esta posibilidad de acompañamiento en la UCIP.
Gracias al Dr. Segundo Rite por creer en el beneficio de la musicoterapia en UCIN

Musicoterapia en UCI Neonatal

Este fin de semana he impartido docencia sobre musicoterapia en uci neonatal dentro de la formación del Máster de Musicoterapia de Música y Color en Madrid.

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Ha sido un auténtico placer encontrarme con un grupo de estudiantes increíbles con muchas ganas de aprender. Durante 8 horas (debo de decir que si no me llegan a pedir el «parón» de café mañanero, casi las hago del tirón) estuvimos inmersos en la etapa prenatal y lo que se trabaja desde la musicoterapia para poder así hacer el puente hacia la prematuridad, qué es, qué implica y cómo desarrollo mi trabajo en este ámbito.

Fueron 8 horas, que parecen muchas pero siempre se hacen cortas. Espero que durante ese tiempo fuera capaz de dejar bien metida la semilla en cada uno de ellos para que brote cuando sea el momento. Intuyo que fue así por las palabras de los estudiantes, y porque al final -a pesar de no habérnos hecho foto de grupo ¡perdón!- estas fueron nuestras caras. ¿Alguien diría que llevaban toda la jornada escuchándome?

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¡Gracias por todo!

Lo que surge en una sesión de musicoterapia…

cuidados paliativos pediátricos y musicoterapia

Era pasado el mediodía cuando di tres toques en la puerta de la habitación donde estaba ingresada una preadolescente -a la que tenía muchas ganas de ver-, y esperé a que alguna voz desde dentro dijera «pasa».

Así fue. Así hice.

La sesión volvería a ser un espacio-tiempo para ‘nosotras’ mientras la familia iba a dar un paseo, tomar un café o descansar mínimamente durante el periodo de tiempo que durara la sesión de musicoterapia. Comenzamos escuchándonos, respirando y con unas notas de la sánsula guiadas por su ritmo respiratorio en ese momento.  Había traído mis tambores Trommus e ideado una sesión centrada en la estimulación motriz, ya que su movilidad se ha visto afectada por causa del tumor que padece. Pero como un objetivo secundario al que tenía en un principio en mi cabeza: expresar a través de los tambores el dolor emocional acumulado de todo el proceso vivido.

En un momento de risas compartidas con los tambores -porque los hay, y muchos!- me dijo:

–  ¿Te has fijado en lo que dice ese cartel?

La verdad es que no me he dado cuenta al entrar. ¿Estaba la última vez?  -contesté.

– Es que la otra vez que nos vimos no fue en esta habitación. Si quieres antes de salir lo puedes leer. -apuntilló.

Espera que lo leo ahora -dije mientras me fijaba con más intención en lo que querían decir aquellas seis frases- Es precioso, la verdad.

Hubo un pequeño silencio que se rompió cuando de mi boca salió, sin casi darme cuenta, un: ¿quieres que le pongamos música?.

¡Sí, por favor! -dijo sin pensárselo.

Y de repente allí estábamos las dos creando, de la manera más natural del mundo, una melodía para esa letra. La música brotaba sola, encajaba a la perfección… y aquellas frases cobraban vida. La cantamos varias veces, con risas entre medias porque yo cruzaba frases, para hacerla nuestra. Le propuse que la cantáramos hacia adentro, con los ojos cerrados, para mimar a nuestros corazones.

Y de repente, mirándonos a los ojos, canté su nombre antes de cada frase

D, es más valiente de lo que cree

D, es más fuerte de lo que parece

D, es más inteligente de lo que piensa ella de sí.

… e improvisando,  terminó cambiando el final para cantársela a sí misma.

Soy más valiente de lo que creo

soy más fuerte de lo que parezco

más inteligente de lo que pienso yo de mí.


Respiramos juntas el último acorde y nos quedamos en silencio
. Un rato que no puedo decir si fue corto o largo. Pero si necesario. Se había pasado la sesión sin ni siquiera darnos cuenta. Le propuse que el final  la hiciéramos en familia. Con un ‘juego’: hablar a través de las manos. Cada uno cogería una, cerraríamos los ojos y nos lo diríamos todo sin palabras mientras la música sonaba… y así hicimos. Salí de la habitación para buscarles y les conté -antes de entrar- que era lo que íbamos a hacer.

Fue un momento precioso donde yo estaba en un -magnífico- octavo lugar y ellos eran los protagonistas de lo que estaba ocurriendo, a través de miradas cruzadas sin ni siquiera hablar. Este instante permanecerá siempre en mi retina. Y, seguramente, en nuestros cuatro corazones.

 

Pasaron algunas cosas más antes del cierre,
pero esas se quedan para nosotros.