Summer

vacas

Y llegó Julio… y aún estuvo más “completito” que cualquier mes del año. Del 8 al 13 de julio estuve realizando el intensivo de Musica in Culla (Música en Cuna) dentro de la formación que he hecho en esta metodología. Y fue intenso, sí. ¡Mucho!  Pero muy muy interesante y aprovechado. Así que el verano, que tardó en traernos las buenas (y altas) temperaturas, no comenzó para mí hasta la semana pasada que me tomé una semana de vacaciones aprovechando que venía mi hermana y su novio a Madrid. Me he regalado (porque de veras que ha sido un regalazo) una semana de piscineo continuo, salidas a Ávila y a Segovia, no leer nada que tuviera que ver con trabajo (pasión) sino abrir un libro de Almudena Grandes que tenía hace tiempo y que no encontraba momento de empezar. Cremita protectora, Tintos de Verano por doquier y buena -buenísima- compañía…

piscina

Pero como todo en esta vida tiene un inicio y un final…mis vacaciones también tendrán su fin. Pero creo que las voy a alargar un poco más, porque pensaba ponerme ya este lunes en mi rutina de trabajo de máster, música (cello y guitarra) y lecturas… pero sabéis qué?  Que como este próximo fin de semana marcho a la Rioja a una despedida de soltera muy especial, que me reuniré con viejos y buenos amigos de mi época en Oviedo y que creo que este año he trabajado muuucho, me voy a regalar la última semana de julio de vacaciones. ¡¡2 semanas!!   ¿Quién da más?  Ya llegará agosto -pronto- y me sumergiré en mis rutinas… pero por ahora ¡¡¡Al agua patos!!!

[Nos vemos en agosto]

2 pensamientos en “Summer

  1. ¡Que lo disfrutes Carla! Sin embargo se pueden romper algunos códigos un tanto nocivos para la salud. Así como nos han inculcado la división entre cuerpo -mundano- y espíritu -lo trascendente-, también nos han inculcado la división entre trabajo -tripalio, esclavitud, 11 meses- y vacaciones -disfrute, 1 mes-. Sé que para ti el trabajo es gozo, pues entonces, te propongo, démosle otro nombre…
    Renoir decía algo así “antes de cocinar el alimento, hay que poner a hervir el puchero” y así le daba sentido integrado a su tiempo de esparcimiento -darse un paseo, tomar aire, recrearse en buena compañía y contemplar la natura- antes de ponerse a pintar. De esa manera cada día haces y a la vez, estás de recreo. Dejas de necesitar la esclavitud de las vacaciones. Y si te vas unos días, estás ejercitando tu ‘música contemplativa’…. Bueno, querida Carla, esto es sólo el juego de cambiar los chips. ¡Un abrazo desde Cuenca! Ana

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