La musicoterapia no es una panacea, pero….

Mi entrada anterior puede haber causado algo de confusión. Entonces
¿Qué es lo que hace la Musicoterapia?

La música nos ofrece una herramienta de comunicación, expresión, intercambio, socialización… Además, la música es experimentación multisensorial, y esto es excelente para trabajar con colectivos tan  dispares como lo pueden ser la personas con drogodependencia, personas con discapacidad, personas con demencias producidas por la edad, personas con alteraciones en su salud mental,  personas con problemas de conducta, personas con problemas del lenguaje, motores…. 

En alguna ocasión he comentado los beneficios que tiene la Musicoterapia en diferentes personas con patologías (Autismo, Síndrome de Down, Parálisis Cerebral) con las que actualmente trabajo:

– Nivel de ansiedad
– Reeducación de la marcha
– Toma de iniciativa
– Ni
vel de autoestima
– Comunicación, socialización con pares
– Coordinación óculo-manual
– Liberación de pulsiones internas
– Relaciones interpersonales
– Autopercepción corporal
– Integración del esquema corporal
– Discriminación auditiva
– Pautas de conducta social idónea
– Capacidades intelectivas (atención, observación, concentración, memoria)

 

(Imágen sacada de internet)

Los avances conseguidos por estas personas, así como la propia práctica -experimentada por mi misma como paciente-  me hacen tomar conciencia mayor de la herramienta tan fuerte con la que trabajo. Todo lo que de ella (y sus elementos: melodía, ritmo, armonía, sonido, silencio) se pueden aportar en los diferentes niveles (cognitivo, emocional, social, físico, espiritual) del ser humano desde un punto de vista global.

La música es un medio flexible que nos permite realizar un trabajo a diferentes niveles y con  distintos objetivos (Davis y Cols, 2000).  Ejerce una serie de efectos sobre los procesos fisiológicos (comprobados mediante mediciones fisiológicas directas):

– Ritmo cardíaco
– Pulso
– Presión sanguínea
– Respiración
– Respuesta Galvánica de la piel
– Reducción del nivel de ansiedad

(Imágen sacada de internet)

En conclusión:

La Musicoterapia es un proceso sistemático en el que interviene un musicoterapeuta cualificado, que se marca -tras una exploración diagnóstica inicial- unos objetivos específicos que dependen de cada caso particular, o grupal. Con el fin de desarrollar las capacidades existentes en la persona, mediante el trabajo de las cuatro áreas vitales del desarrollo del individuo: Cognitiva, Emocional, Social y Física.

Se trata de un proceso largo, abierto y flexible, en el cual el musicoterapeuta se adapta al material vital que trae el paciente a la sesión, ya que no se puede obviar el hecho de que la persona que entra en el espacio musicoterapéutico trae muchas experiencias vividas durante el tiempo que éstos no están en contacto.

Tras la evaluación de la sesión, se marca  y planifica la posterior intervención. Pero ésta en -casi- todos los aspectos se modula en torno a lo que va ocurriendo en la misma. La transferencia y contratransferencia  que se produce entre paciente-musicoterapeuta es muy importante.  La consolidación y el desarrollo de las habilidades del individuo están relacionadas con un nivel de relación suficientemente buena.

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