Día Internacional de las Personas con Autismo

  

Si hay algo por lo que me caracterizo y que me describe será seguramente mi defensa de las preposiciones.   Me asombra como todavía, a estas alturas, me veo “discutiendo” y defendiendo la utilización de la preposición CON en ambientes terapéuticos o pedagógicos relacionados con nuestro quehacer.  Soy consciente que en muchas ocasiones se quita por eso mismo, porque estamos “entre nosotros y nos entendemos”, pero aún así…  ¿Cómo hacer entender a la sociedad el CON si nosotros mismos no lo utilizamos?

  

Yo soy una persona CON  defectos, 
NO soy una DEFECTUOSA.

Él es un niño CON autismo,
NO un AUTISTA.

  

Ayer, 2 de abril de 2011, se conmemoró el Día Internacional de las Personas con Autismo
(No el “Día Internacional del Autismo”).

Y me entristece ver cómo en muchos lugares de la red, de los medios de comunicación lo he oído así, y que pocos han sabido rectificarles o aclararles.   Esos niños/as, adolescentes, adultos con autismo, son personas antes de tener nada. Y ese es un respeto que debe ir antes de ningún diagnóstico. 

Es un día para acercar a la sociedad a este Trastorno, para intentar hacerles entender qué es y qué no es el TEA… pero ¿cómo, si no hemos sido capaces de que la idea del “CON” les quede muy clara?

 

El viernes, mientras Joselina y yo tocábamos en la inauguración del nuevo local de la As. “Porque Viven”, una de las personas que allí estaban me comentó que había oído hablar algo acerca de los efectos de la musicoterapia en las personas con autismo.  “¿Hay alguna investigación seria  que lo avale?”

Mi contestación fue muy sincera: SÍ, bastantes.

 

 

Yo que tengo en mente una investigación para el próximo otoño junto con un psicólogo clínico especializado en autismo, con el que estoy preparando unas herramientas de diagnóstico y evaluación interrelacionadas con el ADOS para ser lo más estandarizadas posibles, me di cuenta de lo poco que estamos haciendo todavía los musicoterapeutas en este sentido. A todo el mundo “le suena algo”, pero pocos son los que saben cómo, qué, y por qué trabajamos como trabajamos.  No hablaré de manera generalizada, porque también he podido comprobar que en todas partes se cuecen habas. Y con tristeza me he encontrado personas que, desde la musicoterapia, trabajan con niños-adolescentes con autismo y que no saben muy bien por qué hacen una cosa u otra. Que no saben quién es Peter Hobson, Francesca Happè, Lorna , la Teoría de la Mente…  sino que se centran únicamente en estudios de Musicoterapia en TEA. Algo que a mi me asombra, ya que sino sabes sobre qué teoría te basas, cómo vas a intervenir ¿?

Me entristece de igual manera el ver a personas que te dicen alegremente “es que con personas con autismo ya sabes cómo tienes que intervenir”… y a mi se me quedan los ojos como platos.  ¡Dímelo porque yo todavía estoy investigando, probando, y -como no- errando! 

 

Si en algo se ponen de acuerdo los diferentes investigadores del Trastorno de Espectro Autista (entre otras cosas) es la heterogeneidad de las personas que tienen este trastorno. Cuando conoces a un niño/a con autismo, no te puedes remitir a ningún libro, a ningún manual… lo que tienes que hacer es tener sesiones de musicoterapia en dónde puedas conocer a ese niño/a. Comenzar a observarle, a intentar entenderle, a fomentar una relación terapéutica basada en una relación placentera como base motivacional para la intervención. A que busque su creatividad cómo elemento fundamental para su comunicación, socialización e imaginación  (la llamada “Triada de Wing”).

No diré “La musicoterapia en personas con autismo….”  porque sería meterme en algo que no tengo investigado. Lo que sí puedo afirmar es lo que hemos ido trabajando y logrando con mis chicos (pero ellos, más que yo):


Área Social
:

  • Se han ido mejorando las relaciones sociales con otros pares a través de actividades musicales conjuntas (diálogos instrumentales, canciones acompañadas rítmicamente…).
  • Se ha integrado de manera muy positiva la toma de turnos, la espera y el respeto al otro gracias a la ejecución instrumental, a las preguntas-respuestas musicales, así como a la elección de canciones y su interpretación.

 

Área del Lenguaje y la Comunicación:

  • El lenguaje verbal se ha enriquecido con el trabajo cantado y hablado con base rítmica.
  • La amplitud de registro y modulación de la voz se ha visto incrementada notablemente por el trabajo vocal cantado.
  • La expresión emocional se ha visto incrementada gracias a la improvisación y creación musical, que refuerza los diferentes estados anímicos.

Área Cognitiva:

  • La toma de iniciativa propia y el alejarse de la repetición del otro ha sido uno  de los puntos más importantes dentro de las sesiones. Tener la posibilidad de elegir desde lo propio y lo personal es algo que no se debería obviar.
  • El trabajo sobre la inflexibilidad mental se ha visto reflejado en la disminnución del nivel de ansiedad ante los posibles cambios que se producen dentro y fuera de las sesiones. 
  • Al dar a las estereotipias un sentido musical, éstas se reducen de manera considerable, ya que comienzan a tener otra función.  

Área Física:

  • Se integra y desarrolla, dentro de canciones personalizadas, el esquema corporal del niño.
  • Se  fomenta la adquisición de destrezas y utilización del cuerpo como elemento de expresión.
  • La motricidad fina se va desarrollando a través de la experimentación instrumental (y la adaptación de los instrumentos a las necesidades observables del niño).
  • El desarrollo de la articulación, acentuación, vocalización con instrumentos de viento y la voz cantada mejoran la comunicación del niño.
  •  Liberar energía y sentimientos reprimidos a través del ritmo como herramienta para lograr un buen equilibrio personal, es uno de los puntos claves -necesarios a su vez para la autorregulación-. 

Área Emocional y Afectiva

  • El fomento de la la creatividad e imaginación mediante el uso de dramatizaciones de canciones ha sido uno de los puntos claves de la intervención, ya que esto mismo fomentaba y mejoraba las relaciones sociales con los pares dentro de la actividad. 
  • El hecho de proporcionar un espacio de autorrealización donde se aumente el nivel de autoestima y confianza en uno mismo es importantísimo. Los límites que hay dentro de las sesiones se van adquiriendo de una manera positiva, lo que fomenta la reducción de conductas desafiantes y negativas iniciales, y que no encuentran en la musicoterapeuta las respuestas negativas que buscan.
  • La autoregulación emocional a través de las actividades musicales y la actitud de la musicoterapeuta es importantísima dentro de este proceso.

 

Sin obviar ni un sólo segundo que todo este proceso se logra desde la creatividad del propio niño/a.  De lo que trae a la sesión, de sus necesidades comunicativas, emocionales. Porque eso es, sin duda, la parte más importante de todo este proceso: ÉL y su BIENESTAR

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