De cómo nos emocionamos con una mirada…

Gracias a la vida... (1)

Tres sonrisas captadas en un instante.
Vida. En el inicio. Y en el final. 
Sin girar la mirada cuando más hace falta.
Acompañando.
Riendo.
Y también llorando.

Cuando preguntan sobre los cuidados paliativos pediátricos, se enciende la mirada, se respira hondo porque se sabe que es una nueva oportunidad para poder difundirlos e intentar que la persona que tienes delante no comience pensando en el final, sino justamente por el principio: cuidar la vida.

Es algo que sorprende. Porque si bien es cierto que llegará un momento en el que ya no se pueda curar, siempre se puede cuidar. Es entonces cuando, en uno de los momentos más duros por los que puede vivir una familia, aparece un equipo de mujeres -en el caso de Aragón- que desde un enfoque interdisciplinario darán lo mejor de sí en cada instante. Eso conlleva en muchos casos, equivocarse. Y con ello, crecer.

A lo largo de estos ocho años como musicoterapeuta pediátrica en cuidados paliativos me he cruzado con muchas miradas. Algunas no las olvidaré nunca. Miradas que te tocan el alma. Miradas llenas de amor de un padre a un hijo. Miradas bajas mientras unas lágrimas recorren silenciosamente las mejillas de una madre cuando comienzan a sonar los primeros acordes de la guitarra. Miradas que eran capaces de llenar una habitación entera de vida. Una mirada cruzada con una madre donde sobran las palabras. Miradas que se apagaban

En este tiempo en Zaragoza, he aprendido a leer -sin palabras- las miradas de esas dos sonrisas que comparten conmigo el camión de bomberos de la nueva sala de espera del hospital materno-infantil, como las del resto del equipo.

A veces sonrío yo, porque sé de la fortuna que es tenerlas en mi vida. Otras solo me veréis observándolas sin que se den cuenta, cuando están tomando decisiones, valorando una intervención u otra, realizando un cambio de cánula, o haciendo miles de llamadas para conseguir que un material esté disponible para una familia. Es entonces cuando me doy cuenta de todo lo que durante estos dos años he aprendido de ellas, levanto la mirada, y me emociono -por dentro-.

 

Anuncios

La vinculación afectiva en cuidados paliativos pediátricos a través de la musicoterapia.

El día 7 de noviembre me han invitado a participar junto a Luz Mª Fernández Mateos, en una mesa redonda sobre “Vinculo y emociones en el trabajo con familias” dentro de la Jornada “Vínculo y ecología humana en el trabajo con familias” en la Universidad Pontificia de Comillas.

Tendré el placer de participar en una mesa redonda con Luz Mª Fernández Mateos para hablar de “El desarrollo del vínculo afectivo en los cuidados paliativos pediátricos través de la musicoterapia” ♥️, y poder seguir dando a conocer qué son los cuidados paliativos pediátricos (sinónimo de vida) y la musicoterapia como intervención interdisciplinaria dentro de un equipo.

Y por otro lado, voy a tener la enorme suerte de poder compartir una jornada donde aprender mucho de todos los ponentes y añadirlo a la mochila de mi día a día con las familias.

Aquí os podéis inscribir aquellos que queráis venir: INFO

La imagen puede contener: texto

No hay descripción de la foto disponible.

Lo que surge en una sesión de musicoterapia…

cuidados paliativos pediátricos y musicoterapia

Era pasado el mediodía cuando di tres toques en la puerta de la habitación donde estaba ingresada una preadolescente -a la que tenía muchas ganas de ver-, y esperé a que alguna voz desde dentro dijera “pasa”.

Así fue. Así hice.

La sesión volvería a ser un espacio-tiempo para ‘nosotras’ mientras la familia iba a dar un paseo, tomar un café o descansar mínimamente durante el periodo de tiempo que durara la sesión de musicoterapia. Comenzamos escuchándonos, respirando y con unas notas de la sánsula guiadas por su ritmo respiratorio en ese momento.  Había traído mis tambores Trommus e ideado una sesión centrada en la estimulación motriz, ya que su movilidad se ha visto afectada por causa del tumor que padece. Pero como un objetivo secundario al que tenía en un principio en mi cabeza: expresar a través de los tambores el dolor emocional acumulado de todo el proceso vivido.

En un momento de risas compartidas con los tambores -porque los hay, y muchos!- me dijo:

–  ¿Te has fijado en lo que dice ese cartel?

La verdad es que no me he dado cuenta al entrar. ¿Estaba la última vez?  -contesté.

– Es que la otra vez que nos vimos no fue en esta habitación. Si quieres antes de salir lo puedes leer. -apuntilló.

Espera que lo leo ahora -dije mientras me fijaba con más intención en lo que querían decir aquellas seis frases- Es precioso, la verdad.

Hubo un pequeño silencio que se rompió cuando de mi boca salió, sin casi darme cuenta, un: ¿quieres que le pongamos música?.

¡Sí, por favor! -dijo sin pensárselo.

Y de repente allí estábamos las dos creando, de la manera más natural del mundo, una melodía para esa letra. La música brotaba sola, encajaba a la perfección… y aquellas frases cobraban vida. La cantamos varias veces, con risas entre medias porque yo cruzaba frases, para hacerla nuestra. Le propuse que la cantáramos hacia adentro, con los ojos cerrados, para mimar a nuestros corazones.

Y de repente, mirándonos a los ojos, canté su nombre antes de cada frase

D, es más valiente de lo que cree

D, es más fuerte de lo que parece

D, es más inteligente de lo que piensa ella de sí.

… e improvisando,  terminó cambiando el final para cantársela a sí misma.

Soy más valiente de lo que creo

soy más fuerte de lo que parezco

más inteligente de lo que pienso yo de mí.


Respiramos juntas el último acorde y nos quedamos en silencio
. Un rato que no puedo decir si fue corto o largo. Pero si necesario. Se había pasado la sesión sin ni siquiera darnos cuenta. Le propuse que el final  la hiciéramos en familia. Con un ‘juego’: hablar a través de las manos. Cada uno cogería una, cerraríamos los ojos y nos lo diríamos todo sin palabras mientras la música sonaba… y así hicimos. Salí de la habitación para buscarles y les conté -antes de entrar- que era lo que íbamos a hacer.

Fue un momento precioso donde yo estaba en un -magnífico- octavo lugar y ellos eran los protagonistas de lo que estaba ocurriendo, a través de miradas cruzadas sin ni siquiera hablar. Este instante permanecerá siempre en mi retina. Y, seguramente, en nuestros cuatro corazones.

 

Pasaron algunas cosas más antes del cierre,
pero esas se quedan para nosotros.

Mary Knysh vuelve de nuevo a España.

El año pasado conocí a Mary Knysh en Barcelona, en un curso organizado por Pau Gimeno (al que admiro, respeto y quiero a partes iguales). Y algo, durante esos días, cambió dentro de mí. Re-organizar desde el sonido, el ritmo, la improvisación… pero sobre todo mirar hacia adentro para ser conscientes de todo lo que puedes sacar.

Su formación no es un mero encuentro para “coger recursos” e irte a casa. ¡Para nada! Lo sencillo tiene mucho trabajo de reflexión y estudio debajo. Y eso, lo hace grande. Y así es como os podría decir que es la esencia del trabajo de Mary Knysh.

Big picture

Del 12 al 14 de julio tienes la posibilidad de formarte con alguien tan increíble como ella, porque estará en la Escuela Municipal de Música Josep Aymerich, en La Garriga. Y será intenso… de eso no tengo dudas.

Si quieres saber más acerca del Curso:

Si deseas desarrollar y profundizar su relación con la música tocando con otras personas, este curso te dará el espacio y el tiempo necesario para sumergirte en el mundo de los ritmos, las melodías y las harmonías. La filosofía de Music for People promueve el acceso intuitivo a la obra musical y presenta ideas sobre cómo se podría compartir este amor por la improvisación musical con los demás en la actividad musical cotidiana. Especialmente indicado para maestros de música, musicoterapeutas y cualquier otro profesional que quiera enriquecer sus recursos como facilitador de potencial personal mediante la música.

MÁS INFO e INSCRIPCIONES

https://www.smore.com/f5ab8-mary-knysh?fbclid=IwAR0qrgPLPlIHGRvpCWTpMKQ_vpSw8AiN6W1R3Tze8Y6cAh3pclx8id6myGM

Convocatoria pública para la contratación de un musicoterapeuta

Hace unos días sabíamos que la Fundación Mémora y Rioja Salud firmaban un convenio de colaboración para realizar una investigación en musicoterapia que evalúe cual es el efecto de  las intervenciones de MT en las necesidades físicas, psicosociales, emocionales y espirituales de los pacientes atendidos en la Unidad de Cuidados Paliativos de La Rioja. 

Ha salido publicada la convocatoria pública para la contratación del perfil de musicoterapeuta-investigador para el proyecto. Una oportunidad única parsa investigar, intervenir y trabajar de manera interdisplinaria en una Unidad de Cuidados Paliativos.

Convocatoria pública musicoterapia

(Pinchad en la imagen y os lleva directamente al enlace)

 

Cuando saltó la noticia, algunos musicoterapeutas me escribieron para saber si iba a ser yo la encargada de desarrollarlo. Y mi respuesta fue: ‘me hubiera gustado mucho, pero no puedo’. Y así es. Sí que sabía de la existencia de este proyecto desde hace ya varios meses, incluso me planteé la posibilidad de hacerlo por mi pasión por los cuidados paliativos y la investigación… pero me centro en Zaragoza y los proyectos que desarrollamos aquí -que no son pocos-.

 

Cuidados Paliativos Pediátricos: son vida.

La musicoterapia es vida, y los niños están llenos de vida. 
Están llenos de música

Así terminaba el otro día una charla sobre Musicoterapia en Cuidados Paliativos Pediátricos. Y es que es verdad: los niños están llenos de música. Y esa es nuestro mayor regalo a la hora de trabajar desde la Musicoterapia: podemos abordar muchos objetivos no musicales a nivel neuromotor, de comunicación y lenguaje, de interacción social, etc…

La musicoterapéuta Carla Navarro (i), durante la sesión de tratamiento a una bebé con enfermedad rara, junto a Paz, madre de la niña.

Tengo la enorme suerte de trabajar en un equipo interdisciplinario de Cuidados Paliativos Pediátricos en Aragón (UCPPA). Y allí poder aportar todo lo que sé. Todo lo que soy. Cada una de las personas que formamos el equipo (Pediatras, Enfermera, Psicóloga y Musicoterapeuta) acompañamos a las familias que tienen hijos con enfermedades limitantes de la vida para ofrecerles los recursos sociosanitarios de los que disponemos. Así que detrás de esta foto, estamos todas. Y delante, también.

Ha hecho un año desde que la UCPPA abrió sus puertas en Aragón. Desde entonces hemos recorrido un camino no siempre llano, pero hemos superado juntas las dificultades. Y juntas seguimos trabajando para que este camino sea mucho más amplio y cómodo de transitar en un futuro. Y dentro de nuestra vida está el hacer visible lo invisible a través de la difusión de la cultura de los cuidados paliativos pediátricos. Salir en los medios de comunicación es una herramienta necesaria para que se conozcan no solo las necesidades de estas Unidades especializadas, sino las de las familias a las que acompañamos. Porque -no nos engañemos- como sociedad tenemos una responsabilidad con ellos. Y no se les puede dejar de lado en los momentos en los que más nos necesitan.

Musicoterapia: cuando los cuidados paliativos se disfrutan

G R A C I A S   Paz, siempre.
Por abrirnos las puertas de vuestra vida.
Para que a través de una mirilla todos conozcan

 

AQUÍ podéis leer todo el reportaje: https://www.diariodenavarra.es/noticias/magazine/sociedad/2018/12/08/musicoterapia-cuando-los-cuidados-paliativos-disfrutan-624878-1035.html

Doctorado… llega su fin!

La semana pasada pasé los últimos test a la última familia que forma parte de este estudio. No sabría explicaros cómo me sentí porque ha coincidido con un mes especialmente intenso en mi vida, con muchos cambios, muchas emociones a gestionar a nivel personal. Pero no es algo que no merezca celebrar… parecía que nunca llegaría por las complicaciones logísticas de estos últimos meses en la UCIN debido al brote de Serratia, que hizo que tooooodo fuera más lento, más complicado. Pero -como decía mi abuela- todo llega y pasa.

Hoy retomo mi horario de trabajo frente al Mac (¡que por cierto no os he contado que me vine arriba y me autorregalé un nuevo ordenador!), horas de revisión, de leer lo que he puesto y darme cuenta del trabajazo que hay ahí…pero del que aún me queda por hacer.

También comienza mi andadura con el SPSS, meter datos y más datos, ver los resultados, analizarlos… y comenzar con las Conclusiones. Y os aseguro, que me da vértigo. Ese vértigo que me ha tenido unas semanas parada frente a la hoja en blanco. Pero ¿sabéis qué?… también me toca disfrutar. Del trabajo hecho, del esfuerzo titánico que ha supuesto con mi ‘giro de vida’, de las muchas horas en sesiones de intervención que he realizado, de las horas de observación directa en el grupo control, de las lágrimas de emoción que hemos derramado, de las grandes sonrisas que nos han sacado esos ‘pequeñajos’ y de las muchas familias que he conocido.

GRACIAS, porque sin que me dejárais compartir vuestras vidas nada de esto hubiera sido posible.

Captura de pantalla 2018-11-26 a las 13.22.19.png

Así que café en mano, sigamos tecleando y soñando!